PortadaLibrosApuntes sobre la vida del fundador del Opus DeiAnte todo y sobre todo, sacerdote de Dios


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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer
Ante todo y sobre todo, sacerdote de Dios

El propio Fundador del Opus Dei detallaría en 1940:
La Obra está saliendo adelante a base de oración: de mi oración –y de mis miserias– que a los ojos de Dios fuerza lo que exige el cumplimiento de su Voluntad; y de la oración de tantas almas –sacerdotes y seglares, jóvenes y viejos, sanos y enfermos–, a quienes yo recurro, seguro de que el Señor les escucha, para que recen por una determinada intención que, al principio, sólo sabía yo. Y, con la oración, la mortificación y el trabajo de los que vienen junto a mí: éstas han sido nuestras únicas y grandes armas para la lucha. Así va –así irá– la Obra haciéndose, creciendo, en todos los ambientes: en los hospitales y en la universidad; en las catequesis de los barrios más necesitados; en los hogares y en los lugares de reunión de los hombres; entre los pobres, los ricos y las gentes de la más diversa condición, para hacer llegar a todos el mensaje que Dios nos ha confiado.
Una misión que la Obra se ha lanzado a cumplir derechamente, con generosidad, sinceramente, sin subterfugios ni mecenazgos humanos, sin recurrir –valga el ejemplo– al continuo salto en busca del sol que más calienta o de la flor más rica y vistosa: el sol está en nuestro interior y la labor se realiza –como ha de ser– en la calle, y se dirige a todos. En estos años del comienzo, me lleno de profunda gratitud hacia Dios. Y al mismo tiempo pienso, hijos míos, en lo mucho que nos queda por recorrer hasta sembrar en todas las naciones, por toda la tierra, en todos los órdenes de la actividad humana, esta semilla católica y universal que ha venido a esparcir el Opus Dei. Por eso, sigo apoyándome en la oración, en la mortificación, en el trabajo profesional y en la alegría de todos, mientras renuevo constantemente mi confianza en el Señor: universi, qui sustinent te, non confundentur (Ps., XXIV, 3); ninguno de los que ponen en Dios su esperanza será confundido.
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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo
Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.
Relación de contenidos
- La prudencia sobrenatural de san Josemaría Escrivá
- Las almas, como el buen vino, mejoran con el tiempo
- Nada más prudente que aquella locura
- En medio de la efervescencia social y política.
- Una nueva sede para DYA
- Enfrente del Cuartel de la Montaña
- La guerra es el obstáculo máximo del camino fácil
- De refugio en refugio
- Ejercicios espirituales caminando por la calle
- El Paso de los Pirineos
- En el vagón del ferrocarril, o en algún coche desvencijado, o en el frente
- ¿Crees que no habrá uno, siquiera capaz de entendernos?
- Lo poco que queda de mi casa
- Ante todo y sobre todo, sacerdote de Dios
- El camino jurídico del Opus Dei
- Con la venia del Obispo de Madrid
- La aprobación del Obispo de Madrid
- Con un siglo de anticipación
- ¿Qué será de nosotros, Padre mío?
- Un lugar para la Obra en el derecho de la Iglesia
- El brazo de Dios no se ha empequeñecido
- La vocación divina del laicado
- La barca de Pedro no se hunde
- La marcha del Concilio Vaticano II
- Lealtad a la Iglesia
- 'Fortes in fide' - fuertes en la fe
- El Concilio Vaticano II y la promoción del laicado
- Sufría en su alma los sufrimientos de la Iglesia
- Años de oración continua
- La caridad, más que en dar, está en comprender
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