Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Tal día como hoy La vida y enseñanzas de san Josemaría día a día http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[22.10.1946]]> Reza ante la imagen de Nuestra Señora de la Merced, en Barcelona. Años más tarde dirá: “Poco a poco se va cumpliendo lo que tanto deseaba yo en aquellos años cuarenta, cuando iba a postrarme a los pies de la Virgen en la Basílica de la Merced y no pocas veces también ante la imagen de Nuestra Señora de Monserrat, en su Santa Montaña; cuando hablaba entonces a mis hijos de esta amadísima ciudad, y les recordaba aquellas palabras de San Juan: veritas liberabit vos (la verdad os hará libres)”.]]> <![CDATA[21.10.1960]]> Recibe el doctorado “honoris causa” por la Universidad de Zaragoza. Durante el discurso académico, dice: “Siete lustros han pasado ya desde que abandoné las aulas de la Universidad de Zaragoza y las tierras de Aragón en que nací. Largos años que no han conseguido borrar de la mente el recuerdo, ni ahogar en el corazón el afecto por aquella Universidad ni por esta tierra. En la Roma eterna, junto al sepulcro de Pedro, o viajero por todos los caminos de Europa, su memoria ha estado y sigue estando siempre muy presente en mí”.]]> <![CDATA[20.10.1931]]> Reza: “Señor, Jesús: que tus hijos no sean hombres de acción larga y oración corta”.]]> <![CDATA[19.10.1972]]> Durante su viaje de catequesis por España, se reúne muchas veces con sacerdotes. En el encuentro de hoy les muestra con una genuflexión cómo expresa su adoración a Jesús Sacramentado. En otra ocasión les dirá: “¡Que le adoréis, y que no tengáis vergüenza de que el pueblo vea que le adoráis, y que le adoráis con todo vuestro amor!”]]> <![CDATA[18.10.1973]]> Recibe la visita de una familia: la hija mayor es deficiente mental. Aquel matrimonio, que lleva esta pesadumbre con gran sentido sobrenatural, se refuerza en su actitud, después de escuchar a san Josemaría y ver el cariño con que trata a su hija enferma. Al terminar, comentará a don Javier Echevarría, que le acompaña: “No lo olvides, pasará el tiempo, yo me habré ido a rendir cuentas a Dios, y podrás repetir a tus hermanos que me oíste decir que el sufrimiento, cuando viene, nosotros lo amamos, lo bendecimos y lo convertimos en un medio para dar gloria a Dios, siempre con alegría, que no quiere decir que no cueste”.]]> <![CDATA[17.10.1933]]> “Si no tratas a Cristo, en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer?”, escribe.]]> <![CDATA[16.10.1931]]> “La oración más subida la tuve yendo en un tranvía y, a continuación vagando por las calles de Madrid, contemplando esa maravillosa realidad: Dios es mi Padre. Sé que, sin poderlo evitar repetía: Abba, Pater! Supongo que me tomarían por loco”, escribe refiriéndose a un hecho que ocurrió tal día como hoy.]]> <![CDATA[15.10.1931]]> Es capellán del Patronato de Santa Isabel, Madrid, y atiende a las Agustinas recoletas del Real Monasterio. Tal día como hoy, escribe: “Al salir de la clausura, en la portería, me han enseñado un Niño, que era un Sol. ¡No he visto Jesús más guapo! Encantador: lo desnudaron: está con los bracitos cruzados sobre el pecho y los ojos entreabiertos. Hermoso: me lo he comido a besos y... de buena gana lo hubiera robado”.]]> <![CDATA[14.10.1932]]> “Si no le dejas, Él no te dejará”, anota.]]> <![CDATA[13.10.1931]]> Hablando de la oración que Dios le ayuda a hacer por estos días, anota: “Dije el otro día que hago poca oración, y he de rectificar o, mejor, explicar el concepto: no tengo orden —hago propósito de tenerlo, desde hoy—, no suelo hacer meditación (desde hoy también tendré una hora diaria), pero oración de afectos, muchos días, la estoy haciendo desde la mañana a la noche: claro, que algunos ratos, de un modo especial”.]]>