Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Tal día como hoy La vida y enseñanzas de san Josemaría día a día http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[13.12.1937]]> Está en San Sebastián. Celebra la Misa por don Pedro Poveda, que había sido asesinado en la madrugada del 28 de julio de 1936. “Celebro por D. Pedro, encomendándome a él: más que sufragio por su alma (santa, aun sin el martirio) es pedirle su intercesión”. El 4 de mayo de 2003 Juan Pablo II canoniza a Pedro Poveda.]]> <![CDATA[12.12.1931]]> Escribe: “Ayer almorcé en casa de los Guevara. Estando allí, sin hacer oración, me encontré —como otras veces— diciendo: “Inter medium montium pertransibunt aquae”. Creo que, en estos días, he tenido otras veces en mi boca esas palabras, porque sí, pero no les di importancia. Ayer las dije con tanto relieve, que sentí la coacción de anotarlas: las entendí”. Años más tarde, aclarará: “Yo recuerdo el consuelo de un alma que tenía que hacer algo que estaba por encima de las fuerzas del hombre y oyó decir allá en la intimidad de su corazón: Inter medium montium pertransibunt aquae; no te preocupes, las aguas pasarán a través de los montes”.]]> <![CDATA[11.12.1972]]> Dice a los que tiene a su lado: “A temporadas, mi oración y mi mortificación es vivir continuamente en Él: ¡me abandono en Ti! Me pongo en los brazos de mi Padre Dios, acudo a mi Madre Santa María, y confío plenamente, a pesar de la aspereza del camino”.]]> <![CDATA[10.12.1931]]> Anota: “Nuestra voluntad, con la gracia, es omnipotente. —Así, a la vista de tantas ofensas para el Señor, si decimos a Jesús con voluntad eficaz, al ir en el tranvía por ejemplo: “Dios mío, querría hacer tantos actos de amor y de desagravio como vueltas da cada rueda de este coche”, en aquel mismo instante delante de Jesús realmente le hemos amado y desagraviado según era nuestro deseo. Esta “bobería” no se sale de la infancia espiritual: es el diálogo eterno entre el niño inocente y el padre chiflado por su hijo: —¿Cuánto me quieres? ¡Dilo! —Y el pequeñín silabea: ¡Mu-chos mi-llo-nes!”.]]> <![CDATA[9.12.1932]]> Atraviesa un momento de dificultades económicas. Hoy escribe: “Luego de hacer repetida oración al Señor encontré de modo providencial un pisito decente para vivir con mi familia. Deo gratias”.]]> <![CDATA[8 de diciembre: Fiesta de la Inmaculada Concepción]]> Fiesta de la Inmaculada Concepción. “¡Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la Iglesia!... —Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole: Dios te salve, María, hija de Dios Padre: Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo: Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo... ¡Más que tú, sólo Dios!”.]]> <![CDATA[7.12.1931]]> Víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción. En el Patronato de Santa Isabel (Madrid), lee a dos jóvenes lo que luego se publicaría como Santo Rosario. En el prólogo, dirá: “Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño. Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños”. Había escrito el texto, de una sentada, una mañana de esta novena de la Inmaculada, después de decir Misa, al terminar la acción de gracias.]]> <![CDATA[6.12.1934]]> Invoca a San Nicolás como intercesor para resolver dificultades económicas. “El día de San Nicolás de Bari prometí al Santo Obispo, en el momento de subir yo al altar para decir la Misa, que si se resuelve nuestra situación económica, en la Casa del Ángel Custodio [así llamaba a la Academia DYA], le nombraré Administrador de la Obra de Dios”.]]> <![CDATA[5.12.1924]]> A mediados de noviembre había escrito al Vicario Capitular de Zaragoza solicitando recibir el diaconado, por “sentirse llamado al estado sacerdotal”. Hoy el arzobispado hace la requisitoria para las órdenes. Quince días después, recibirá la ordenación como diácono de manos de don Miguel de los Santos Díaz Gómara.]]> <![CDATA[4.12.1955]]> Se encuentra en Viena. Por la mañana, celebra la misa en San Esteban. Dando gracias después de la misa, rezando allí, en la catedral, ante la imagen de María Pötsch, la invocó por vez primera con la jaculatoria Sancta Maria, Stella Orientis, filios tuos adiuva! No era una más de sus muchas invocaciones a la Virgen. Por lo que se deduce de la correspondencia de esos días debió venirle la certeza de que con esas palabras quedaba encomendada a la Madre de Dios la protección del apostolado futuro en los países de la Europa sometida a los comunistas. En una carta a sus hijos de España, escribirá unos días después: "Me siento seguro, al afirmar que Dios Nuestro Señor nos va a dar medios abundantes -facilidades, personal- para que trabajemos por Él cada día mejor en la parte oriental de Europa, hasta que se nos abran -que se abrirán- las puertas de Rusia (...). Haz que digan muchas veces esta jaculatoria: Sancta Maria, Stella orientis, filios tuos adiuva!"]]>